sábado, 18 de junio de 2011

Mientras tanto.

He decidido cerrar los ojos y parar mis ganas de volar. A través de cada una de mis lágrimas se van cayendo mis sueños y los dejo escapar al infinito.

No tengo ganas de seguir despierto.

No quiero nunca mas preguntarme que es lo que me falta o que es lo que me sobra.

Solo deseo ser yo y ser feliz por lo que soy junto con mis anhelos cumplidos y mi espalda rodeada por un abrazo.

Mientras tanto te pienso en silencio. Mientras tanto me acuerdo de ti.

Mientras tanto yo dejo de pertenecerme cada vez mas.

lunes, 4 de abril de 2011

Abre los ojos!!!

Se destruye una sorpresiva esperanza en el infinito, como causa de la extrañeza casi actuada de mi reacción tacita e inolvidablemente absurda ante la realidad.

Aun resuenan en mi mente las palabras torpes fuera de toda lógica posible que alguna vez pronuncie en un acto casi agónico de reivindicar mis deseos de querer a alguien con algo mas que un te quiero mudo y a la distancia.

La vida es rara. Esta majamama de situaciones, este chimichurri de creencias y de anhelos que se liberan día a día y nos hacen pensar en lo que no tenemos para seguir aumentando nuestra desconfianza en que lograremos algún día sonreír sin siquiera proyectar una carcajada.

Me encantan muchas cosas absurdas, y probablemente me seguirán encantando y haciendo un castillo de naipes lleno de ilusiones falsas e inconsecuentes.

Asi es, siento que me jodiste un poquito la existencia. Tanto como ya me la he jodido a mi mismo durante un largo tiempo.

Tanto como lo imagine desde el instante en que el absurdo se hizo real, y tu corazón jugo a la melancolía barata de la soledad, y a la sordera incoherente de tu corazón y alma.

martes, 15 de febrero de 2011

La historia de un niño y su deseo fugaz.



Hace ya un tiempo considerable que no me atrevía a insultar a las palabras con mis pensamientos retrógrados e infantiles que hablan sobre fantasiosas lagunas del horizonte. Sin embargo el día de hoy, hay un niño que desea ser descrito por una escritura entrelazada por mis dedos. En honor a el y a su loca aventura de distancias, lejanías y demases, que romperé mi obligada abstinencia literaria y procederé a simplemente escribir...





"La historia del niño y sus cometas que hablaban del querer"

Erase que se era una vez, en un pueblo casi inexistente que quedaba al medio de la nada, y al medio de todo, un niño que solía soñar cada noche recostado sobre el pasto mirando desde su acomodada situación terrenal, a las estrellas que pasaban surcando los cielos. Algunas danzarinas, otras sin embargo estáticas, sin necesidad de moverse debido a que ya habían encontrado en alguna parte del cosmos la sonrisa que tanto deseaban poseer.

Este niño se alegraba y sonreía muy fuerte al ver a aquellas estrellas estáticas plasmadas en la galaxia. Sin embargo siempre le habían llamado la atención aquellas que iban muy rápido, ya que parecían desvanecerse mientras volaban en su vuelo "fugaz" de luz y fuego.

Eran tantas las ganas de tener entre sus manitos una de estrellas fugaces que estiraba sus brazos lo mas alto que podía y en su imaginación siempre lograba alcanzar una. La primera vez que por fin pudo tomar una con sus dedos sintió una mezcla rara de emociones. Una mezcla extraña de sensaciones vinieron a el. Casi instantáneamente. Casi velozmente. Casi como si fuera una realidad.

Cada vez que se percataba que en sus manos tenía una estrella fugaz sentía una mezcla de temor y miedo. La verdad es que no sabía como tratar a este bello ser de luz. No sabía si acercarlo a su pecho. No sabía si traspasárselo de una mano a otra. Lo único que tenia claro era el hecho de que jamás en su vida se había sentido tan feliz. Por fin!!! Se decía a si mismo. Por fin logre mi sueño de tener entre mis manos una estrella fugaz. Sin embargo a los pocos días de haberla obtenido, por un motivo desconocido, casi oculto para el, aquella estrella se alejaba y retomaba su rumbo en los cielos. Fugaz, rápida, melancólica.

Al principio este niño se desanimo mucho, lloró por muchos días. Se encerró en su cuarto. Cerraba la ventana de su habitación para ni siquiera observar la luna. La misma que había sido amiga, consejera y compañera de sus ilusiones y sueños.

Pero como nada es para siempre, este niño poco a poco se fue re encantando con ese cielo estrellado y con ese horizonte solemne sobre el cual, tal pintor de acuarela, posaba sus sueños y su felicidad. Se transformaba en un director de teatro y dirigía su vida llenándola de colores.

Fue así como una vez mas, casi sin darse cuenta se vio una vez mas recostado sobre el pasto observando el cielo. Se pudo percatar que las estrellas estáticas en las alturas habían aumentado su cantidad. Se veían felices y acompañadas cada una muy de cerca por otra estrella que le hacía compañía.

Aunque las estrellas fugaces seguían existiendo, se veían un poquito mas lejanas y rapidas que la vez anterior. Sin embargo las ensoñaciones fantásticas de su corazón hicieron que poco a poco intentará elevar su mano hacia el cielo. Primero levanta su codo. Luego su muñeca. Luego abrió su puño que se encontraba cerrado. Y finalmente estiro por completo el brazo. Al principio sintió un pequeño escalofrío, pero a la vez alegría por su tácito intento de volver a intentar tomar entre sus manos una de esas estrellas fugaces que se veían tan lejanas, pero que en su interior sabía que podría obtener una.

Fue precisamente así. Cuando menos lo espero, se encontraba en su mano una nueva estrella fugaz. Igual o mas bella que la anterior. Los colores que la formaban no era ni especiales ni distintos. Pero para el era hermosa. Inigualable. La apretó contra su pecho, no sin antes dudar de cada movimiento que hacía debido a que no quería que esta termino alejándose de su lado como la anterior estrella fugaz.

Al parecer iba todo muy bien, pasaban los días y la estrella al parecer también le gustaba pasar los días y las noches junto a este niño el cual transmitía sonrisas a través de sus ojos y miradas a través de sus palabras.

Sin embargo cuando todo parecía perfecto, la estrella fugaz poco a poco empezó a tomar altura. Empezó a ser distante. Hasta que un día sin decir adios, desgarrando solo una de sus lagrimas de luz la cual poso sobre el pecho de aquel niño, emprendió nuevamente el viaje.

Cuando recobró el conocimiento, este pequeño infante vivió una serie de contradicciones en su mente. Por una parte estaba triste y por la otra desconcertado. Se pregunto a si mismo una y otra vez que es lo que había hecho que esta estrella fugaz se alejará de su lado al igual que la anterior.

Las amarguras brotaron de sus ojos formando ríos de lamentos. Mares de amargura. Océanos de melancolía.

Se decía así mismo nunca mas volver a creer ni en la luna, ni en el cielo, ni mucho menos en las estrellas que brillaban en el cielo.

Se había dicho a si mismo que nunca mas volvería a mirar el cielo y encantarse con la belleza de un ser de luz, que pudiera elevarlo hasta el infinito con una alegría y luego azotarlo contra con el concreto con una verdad.

Es por eso que decidió dejarlo todo atrás y emprendió un viaje. Uno largo. Uno sin rumbo. Uno sin destino. Un viaje sin retorno.

Poco a poco su alma se empezó a curar. Sus ojos ya no se desangraban cada vez que los recuerdos venían a el, sino mas bien sentía que su alma estaba tranquila y serena.

Cada vez que llegaba la noche a cubrir el cielo, la tentación de mirar las alturas lo hacia inclinar levemente su cabeza. Pero a su vez era tanta la tristeza aun guardada en su corazón que mantenía firme su postura de mirar solo para adelante y avanzaba sin mirar arriba, ni atrás.

Un día iba tan empecinado en su avanzar rápido y torpe no se dio cuenta que al frente de el había una pequeña duna de arena, la cual hizo que se tropezara cayendo acostado sobre la arena.

En ese momento casi por obligación, casi por una fuerza divina volvió a mirar una vez mas al cielo.

Se veía hermoso!!!

Las estrellas eran tan bellas desde aquel lugar. Se dio cuenta que no se parecían a las que solía observar desde su antigua casa. En aquel lugar se dio cuenta que todo era distinto.

Sin bien es cierto extrañaba lo que había dejado atrás, se percato que en otras partes de su camino también existían maravillas que apreciar.

Pero había algo que le impedía volver a elevar su mano hasta las alturas. Ese algo eran los recuerdos.

Tenía miedo. Anteriormente había logrado posar en su cuerpo estrellas fugaces que para el eran especiales y únicas, pero que a pesar de todo se apartaron de su lado.

No quería sufrir nuevamente. No quería. Sin embargo y a pesar de todo estaba ahí. Una vez mas recostado sobre el suelo y mirando las estrellas.

Sin darse cuenta y casi por inercia comenzó a elevar sus manos al cielo, al infinito, al mas allá. Al mundo que se encontraba mucho mas allá de su nariz, y logro tomar una vez mas entre sus manos a una hermosa estrella fugaz.

En comparación a las veces anteriores en las que el antes de tomar una estrella la veía de forma previa tanto su color, como el destino de su magia, esta vez simplemente se encanto con el resplandor de esta estrella fugaz. Tenía algo que ni siquiera el sabia que es lo que era. No lo tenía claro. Lo que si sabia era que algo dentro de si había vuelto a nacer. Algo dentro de si había vuelto a vivir. Algo dentro de si había vuelto a iluminar sus labios de sonrisas y sus mirada de alegrías.

Al pasar unos días y al ir dejando cada vez mas de lado el miedo, se comenzó a dar cuenta que sea como sea se encontraba lejos de su tierra. Se empezó a dar cuenta que estaba sobreviviendo apenas a su suerte y de que debía regresar al lugar donde pertenecía su esencia.

En ese instante miro a su estrella de frente y le dijo que si deseaba acompañarlo en su viaje. En su retorno. Que a lo mejor no tendría que acompañarlo en su totalidad, pero que solo necesitaba un pequeño rayo de su luz para poder entender que una parte de su ser lo acompañaría en su viaje y que sería el nexo que tendrían para mantenerse siempre contactados y a su vez, que este pequeño rayo sería la guía perfecta para cuando el pudiera regresar.

Sin embargo algo no andaba bien. Algo había tanto dentro de la estrella fugaz como dentro de aquel niño. No sabían lo que era, pero si sabían que había una mirada que falta entregar y una palabra que ceder.

Mientras tanto el pequeño niño prepara su retorno. Sus maletas de caramelos y sus pies descalzos. Su mente esta llena de dulces, ilusiones, y cosas extrañas. La dicotomía de sus pensamientos ha sido compañera, y ni siquiera la luna ha podido aconsejarle.

Mientras tanto la estrella brilla por la tierra.

Mientras tanto el niño sonríe.

Mientras tanto la vida se escribe en un cuento de rosas y estrellas.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Su angelical verdad se llama amanecer.


Nadie siente la molestia

De escribir una canción,

Una estrofa al mar.


El verso de una nube

Se envuelve de sentimientos

Llenos de lágrimas.


La mañana

Se dispone a recoger

Los restos de una velada,

De amor y miel.


Es así como nadie se toma la molestia

De escribir un carta al mar.


La sed de mi garganta,

Se torna áspera y glaciar,

Retomando con alientos,

Una historia que descascara

El tiempo que no llega,

La prehistoria que no somos,

La amargura que no vive

Quien puede amar.


Corría el sol

Su larga carrera por llegar

A la mañana sin caer

Sin disimular su pesada soledad

Sus rayos míseros por ser,

Solo luz


Y así ocurrió

Que las nubes lo acompañaron

A danzar

A ser compañeras de verdad.


A recordarle que no serian nada sin tener

Un brillar en su amar.


La perpetúa magia de ser solo sol

Recordó que la claridad se desenvolvía en soledad

Como una explosión de Dios,

Como una calle que no tiene final

Simplemente como el.


Nació tal como es,

Sin ser bello escribía una verdad,

Lastimando a los sordos con su

Rápido pensar,

Con su acalorada apreciación

De ser simplemente mortal.


Y no condenó,

A los muertos pues no tenía en sus manos,

El poder de dar vida a una flor.


Fue simplemente cortes

Como un caballero de la antigüedad,

Tratando de rescatar un amor,

De un castillo resguardado por un dragón,

Muy rápido y veraz,

Silencioso y locuaz,

Llamado soledad,

Llamado amanecer.


martes, 9 de noviembre de 2010

A veces...

Tan solo me gustaría saber,
que me falta
o que me faltó para...







miedo inunda... miedo déspota, sigiloso.





solo me pregunto... solo preguntas... tan solo yo...

miércoles, 20 de octubre de 2010

"Parajes" (cientosesentayunmildiez)


Cuando las calles se levantan alrededor de nosotros, no son mas que parajes tacitos envueltos en mediocridad.

Son solo elementos triviales dispuestos para ser recorridos, pisados, acogiendo los caminos que nos llevan a todas aquellas partes y lugares que deseamos tener como destino.

A veces convivimos junto a esas calles y rincones sin saber que marcaran de una manera u otra nuestra existencia.

Tantas palabras esparcidas por sus espacios. Tantos suspiros revueltos con su aire. Tantos parpadeos carcomiendo su presencia.

En el momento exacto en el que escribimos una nueva página en nuestro libro ilimitado de ilusiones, no nos fijamos que esos lugares, que son simples y comunes para el resto, serán para el protagonista de la historia: importantes, sagrados y simbólicos.

El día de hoy puse mis pies sobre uno de esos lugares. No estaba acompañado por quien quería estar, sin embargo el recuerdo hizo que aquella persona se personificara por un instante.

Y reviví por unos segundos aquella extraña emoción oculta, mientras entendía de manera dificultosa que mis zapatos, aparte de recoger polvo, también se encargan de teletransportarme a aquellos momentos en los que hace falta solo un suspiro para dibujar una mueca de sonrisa en mi cara.


martes, 19 de octubre de 2010

La mirada del infinito (cientocincuentayunmildiez)


Mientras el mundo seguía con su inerte curso giratorio, la Primavera se ofrecía sobre un mantel blanco de flores una vez más en esta vida.

Mientras los árboles seguían su danza obligada tejida por el viento, las aves planeando sobre algo mas que el infinito, y el sol alumbrando su grandeza desde el cielo, las canciones escritas en calma, en la oscuridad, en el infinito, luchaban por tener aunque sea un minuto de tus ojos sobre su atención.

Fue así como el mundo por solo un segundo se detuvo, la gente no importaba, la nubes se convirtieron en esclavas de nuestra soledad. El monopolio fingido de lo imposible, una vez mas se vestía de cuello y corbata adquiriendo su actitud déspota y egolatra.

La mañana se hizo tarde, y la tarde se transformo en noche. Mientras las palabras eran sentimientos, y a su vez los sentimientos vida.

Las emociones no lograron saltar de los ojos deslizándose por las mejillas. Y tampoco fue necesaria una mano rozando una carita encapsulando en los dedos las gotas de rocío provenientes del alma.

Una vez mas el mundo fue solo eso, mundo.

Un a vez mas, la vida fue solo eso, vida.

Nuevamente las palabras reservadas hace meses quisieron ser reveladas, libres.

Ya no deseaban estar agazapadas tras ojos inciertos. Tras una garganta apretada.

Es por eso que aquel día, jugueteando descontroladas, se tomaron de las manos e iniciaron el vuelo mas hermoso que nunca habían realizado.

El viaje hacía tu alma y corazón.

En el camino dudaron, tuvieron miedo. Se arrepintieron, sin embargo tomando fuerzas de versos lograron bailar juguetonamente sobre tus oídos, sobre tu cuerpo. Simplemente sobre tu corazón.

El día de hoy esas palabras viven en ti. También un poquito en mi. Y viven dentro de los recuerdos de aquel día.

Uno que paralizo por un instante el mundo.

Un día que permitió a los angelitos escaparse de su mundo celestial, para juguetear en tus ojos. Los mismos que un día mire a lo lejos. Y que en aquel momento se convirtieron en oxigeno para el respirar de toda la humanidad.

Mientras el reloj avanza, y el mundo toma nuevamente su rumbo, un poeta vuelve a encapsular palabras dentro de sí. No sabe hasta cuando las tendrá guardadas. No sabe cuando nuevamente será la oportunidad de permitirse soñar.

Mientras tanto aún piensa de forma intermitente en aquella mirada, que tan solo con un parpadeo, fue capaz de detener el pequeño mundo, que vive en el interior de sus pensamientos.





 

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