
Nadie siente la molestia
De escribir una canción,
Una estrofa al mar.
El verso de una nube
Se envuelve de sentimientos
Llenos de lágrimas.
La mañana
Se dispone a recoger
Los restos de una velada,
De amor y miel.
Es así como nadie se toma la molestia
De escribir un carta al mar.
La sed de mi garganta,
Se torna áspera y glaciar,
Retomando con alientos,
Una historia que descascara
El tiempo que no llega,
La prehistoria que no somos,
La amargura que no vive
Quien puede amar.
Corría el sol
Su larga carrera por llegar
A la mañana sin caer
Sin disimular su pesada soledad
Sus rayos míseros por ser,
Solo luz
Y así ocurrió
Que las nubes lo acompañaron
A danzar
A ser compañeras de verdad.
A recordarle que no serian nada sin tener
Un brillar en su amar.
La perpetúa magia de ser solo sol
Recordó que la claridad se desenvolvía en soledad
Como una explosión de Dios,
Como una calle que no tiene final
Simplemente como el.
Nació tal como es,
Sin ser bello escribía una verdad,
Lastimando a los sordos con su
Rápido pensar,
Con su acalorada apreciación
De ser simplemente mortal.
Y no condenó,
A los muertos pues no tenía en sus manos,
El poder de dar vida a una flor.
Fue simplemente cortes
Como un caballero de la antigüedad,
Tratando de rescatar un amor,
De un castillo resguardado por un dragón,
Muy rápido y veraz,
Silencioso y locuaz,
Llamado soledad,
Llamado amanecer.

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