miércoles, 1 de diciembre de 2010

Su angelical verdad se llama amanecer.


Nadie siente la molestia

De escribir una canción,

Una estrofa al mar.


El verso de una nube

Se envuelve de sentimientos

Llenos de lágrimas.


La mañana

Se dispone a recoger

Los restos de una velada,

De amor y miel.


Es así como nadie se toma la molestia

De escribir un carta al mar.


La sed de mi garganta,

Se torna áspera y glaciar,

Retomando con alientos,

Una historia que descascara

El tiempo que no llega,

La prehistoria que no somos,

La amargura que no vive

Quien puede amar.


Corría el sol

Su larga carrera por llegar

A la mañana sin caer

Sin disimular su pesada soledad

Sus rayos míseros por ser,

Solo luz


Y así ocurrió

Que las nubes lo acompañaron

A danzar

A ser compañeras de verdad.


A recordarle que no serian nada sin tener

Un brillar en su amar.


La perpetúa magia de ser solo sol

Recordó que la claridad se desenvolvía en soledad

Como una explosión de Dios,

Como una calle que no tiene final

Simplemente como el.


Nació tal como es,

Sin ser bello escribía una verdad,

Lastimando a los sordos con su

Rápido pensar,

Con su acalorada apreciación

De ser simplemente mortal.


Y no condenó,

A los muertos pues no tenía en sus manos,

El poder de dar vida a una flor.


Fue simplemente cortes

Como un caballero de la antigüedad,

Tratando de rescatar un amor,

De un castillo resguardado por un dragón,

Muy rápido y veraz,

Silencioso y locuaz,

Llamado soledad,

Llamado amanecer.


 

Metáfora Ausente Copyright © 2010 | Designed by: Compartidisimo