Aun resuenan en mi mente las palabras torpes fuera de toda lógica posible que alguna vez pronuncie en un acto casi agónico de reivindicar mis deseos de querer a alguien con algo mas que un te quiero mudo y a la distancia.
La vida es rara. Esta majamama de situaciones, este chimichurri de creencias y de anhelos que se liberan día a día y nos hacen pensar en lo que no tenemos para seguir aumentando nuestra desconfianza en que lograremos algún día sonreír sin siquiera proyectar una carcajada.
Me encantan muchas cosas absurdas, y probablemente me seguirán encantando y haciendo un castillo de naipes lleno de ilusiones falsas e inconsecuentes.
Asi es, siento que me jodiste un poquito la existencia. Tanto como ya me la he jodido a mi mismo durante un largo tiempo.
Tanto como lo imagine desde el instante en que el absurdo se hizo real, y tu corazón jugo a la melancolía barata de la soledad, y a la sordera incoherente de tu corazón y alma.
