martes, 1 de junio de 2010

El frío. Su pesar. El poeta sin poemas.

Me había olvidado un tanto porque me gusta el frío.

Esa mezcolanza de aire y frialdad que se confunde con la gelidez de las manos deseando ser tomadas por otras y de esa manera combatir junto a un acompañante el desamor .

Es tan impropio pensar como una sonrisa es tan endulzante, tan suspicaz, tan mágica.

En un día gélido como el de hoy, desearía ser algo mas que un suspiro, o que palabras escritas en un blog.

Me gustaría ser oído con la claridad que solo el viento logra captar. Desearía ser un impulso y que una melancolía se apropie de mis sentimientos y los enfríe, volviendome menos humano, menos sentimental, menos yo.

He convivido con esta que es mi esencia (a veces amada, otras tantas odiada) desde hace años inconclusos y retardados.

Esta esencia bendita y maldita que me permite ser yo. Un poeta sin metáforas. Una esquela sin dibujos. Una mirada sin un beso. Un verso sin una canción.

El tiempo m e ha convertido en alguien especial pero imposible. En alguien fantasmal solo querible por quien no me puede querer. Solo amable por quien no me puede amar.

Es extraño ser un poeta sin rimas. Es más raro sentir que la magia se extingue. Es mas que raro. Es triste.

A veces suelo sentirme especial. Lo he sentido un millón de veces. Sin embargo algo pasa. y mis ridículos anhelos de sentirme importante se desvanecen como pompas de jabón.

Al igual que Silvio, "me gusta hablar de las cosas que son imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado". Sin embargo lo mismo me ha hecho sufrir. Y me ha convertido en una lágrima inconclusa. Recluida y atrapada en algún ojo. O recordad en un corazón.

Si pudiera traspasar la mirada de la doncella que danza sobre mi memoria, trataría de sanar su alma con besos. Con palabras de amor. Con un abrazo, eterno pero sencillo.

Sin embargo no soy Dios, y mi vuelo se limita a ser un estorbo para las aves que planean sobre el mundo inundando las sombras con siluetas de aleteos.

Si pudiera llamarte doncella, prepararía una alfombra de rosas en donde rozaría tus cabellos con la punta de mis dedos. Hasta que te quedes dormida. Y te protejería. Un poco mas de una eternidad.

Sin embargo soy simplemente yo. Un loco irracional que se esmera en ser bello. En ser mas que un recuerdo.

En ser un poeta que no se aburre de hablar sobre los sueños. De basar su existencia sobre una ilusión, que día a día se desvanece, tanto como una palabras. Tanto como un te quiero (el cual ya no existe) Tanto como una canción.

Es por eso que escribo palabras, al viento, al mundo, al mas allá. A alguna persona que las quiera leer. O a una princesa que insiste en ausentarse de mi vida para de esa forma dedicarle un par de suspiros mientras tanto, junto con mis horas, desgarro pasos sobre el asfalto.
 

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