viernes, 21 de mayo de 2010

Para mi ángel desde las alturas. (inalcanzable)







No suelo creer mucho en el destino. En esa avalancha rencorosa de sucesos que ocurren porque si en la vida. Es mas he tratado de hacerle creer a mis pensamientos que las cosas siempre pasan por algo, por algún motivo en especial.



Hay tantas cosas que suceden incluso con nuestro cuerpo. Respiramos por inercia los suspiros de los otros y nos adueñamos de la historia de muchos.



En estas locas carreras de los sueños me he encontrado con seres hermosos alrededor de mis infantiles deseos de querer a un ser especial.



Sin embargo hay ocasiones en las que nuestra sonrisa impregnada de niñez desaparece de nuestra carita, y recordamos que somos adultos en crecimiento, en una madurez que en vez de hacernos mas felices y cuerdos nos transforma en seres incapaces de sonreir.



Hace un par de días conocí a un angel. Bello en su andar. Con una sonrisa dulce, sincera, propia.



Tiene alitas multicolores capaces de cambiar mi mundo con tal solo una de sus miradas.



Aquel ángelito al verme un día recostado sobre mis piernas, me tomo entre sus manos. Me apreto en contra de su pecho, y simplemente dejo que mi cuerpo recibiera un poco de su calor.



Fue extraño aquello. Sentir como renacía en mi, un poquito de conciencia y calma me hacia presumir que por fin habia hallado a un guardian de sombras y una lucecita para mi camino.



A pesar de esto aquel ángelito me miro a los ojos, me inundo de paz. De mucha paz. Pero tambien de melancolía.



Me dijo a través de sus ojos que si por el fuera me brindaría vida, amor, cariño, compañia, eternidad. Pero sin embargo no podía.



Al saber aquello me sentí muy triste, porque necesitaba un poquito mas de ese cariño que solamente aquel ser de luz era capaz de entregar.



Sin embargo lo deje que se marchara, haciendole prometer que aunque sea una vez cada cierto tiempo bajara de su cielo inalcanzable, y tan solo me abrazara por un par de minutos.



Con una sonrisa de sus labios me hizo comprender que asi lo haría. Es por eso que desde aquel día cuando las constelaciones alumbran al sol y este a su vez besa a la luna. Las estrellas rodean a mi angelito quien baja desde su trono de distancias y agonías hasta mi rincón, en donde mis ojos la esperan tratando de calmar un poquito mis latido, extendiendo consigo la alegría de verla, aunque sea en mis sueños y besarla aunque sea en mi imaginación.



Si tuviera que decirle algo a mi angelito sería gracias. Le diría que a pesar de no poder tenerla siempre a mi lado, en este mundo terrenal, esperaría hasta que me salieran alitas para poder volar a su lado.



No se si me angelito me querrá esperar, y yo no se si algún día me saldrán alas para poder volar a su lado. Solo se que hace unos días atrás yo no era nadie. Y ahora gracias a la vida soy un recuerdo que vive dentro de la memoria de este angel majestuoso quien convive en su mundo, junto con mis ojos y mi corazón.



Angelito, dime si vale la pena esperar tu retorno y por favor cuentame si alguna vez podré besar tu boca sin temor, ni miedo.



Te juro que te quiero, y es más, creeme que si todo fuera distinto, no habría dudado un minuto en haberme convertido en tu sombra y convivir junto a tu belleza por siempre.



No se si existe el destino, sin embargo se que te conocí por un motivo, el cual fue hacerme recordar que en esta vida existen sueños e ilusiones que aunque parezcan muertas aún sobreviven ya sea en un cuento, un poema, una mirada, tan solo en un parpadeo.



Angelito te quiero.



Angelito... no se si esperar a que podamos volar juntos.



Angelito, cuida mis ojitos que en este día te dicen cuanto te quieren a la distancia.
 

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